21 de marzo de 2017

Reseña de Las naves de la locura, de Robin Hobb



Título original: The Mad Ship
Autor: Robin Hobb
Saga/Comp.: sí (2/3)
Género: fantasía
Edad: 16 años en adelante
Editorial: Penguin Random House
(¡muchas gracias por el ejemplar!)
Año de publicación: 1998

La maldición milenaria de los Antiguos Mercaderes de Mitonar se va erosionando poco a poco bajo la mano de hierro de un nuevo soberano corrupto. Los Vestrit aguardan el regreso de su nao rediviva, un barco mágico construido con tronconjuro, la madera que establece un vínculo místico de las embarcaciones con aquellos que las gobiernan. Althea Vestrit vive con el único propósito de recuperar la nave, que considera la herencia que un día le fue negada, y navegar con ella por los mares. Sin embargo, la Vivacia ha sido capturada por el capitán pirata Kennit.

Althea y su antiguo camarada de aventuras marítimas, Brashen, se han propuesto liberar a la nao rediviva, pero quizá su plan resulte más peligroso que el hecho de dejar la Vivacia en las manos codiciosas de Kennit.

Mi opinión:
¡Tienen que leer este libro ya o ya! Vale, que Las naves de la magia no me dejó encantada, no sabía a ciencia cierta por qué pero tenía como esa sensación de insatisfacción a pesar del grandioso final, pero esta segunda parte es simplemente fa-bu-lo-sa.

Empieza directamente donde nos quedamos y, si bien al inicio hubo unas partes lentas y muy descriptivas, pronto la historia agarra buen ritmo y lo mantiene a pesar de su gran cantidad de hojas (¡estos libros son ladrillos de defensa personal!).

Me gustó muchísimo la incorporación de nuevos personajes y cómo personajes secundarios pasan a primer plano, como Reyn, así como la presentación de nuevos territorios que nos continúan expandiendo este universo creado por Hobb, donde conocemos costumbres, tradiciones, comidas... También me fascinó el desarrollo de otros personajes que ya conocíamos, como Keffria, quien empieza a tener mucha más fortaleza interna.

Sin embargo, creo que quien se roba las palmas en la novela es nada más y nada menos que el mismísimo villano: Kennit. Es un personaje increíblemente rico que a cada rato toma decisiones inesperadas y que nos muestra que no sólo es malo, sino que tiene un lado curiosamente bondadoso, por lo que terminas en una relación de amor-odio donde quieres verlo triunfar y fracasar en sus planes a la vez.

En general el manejo de los personajes sigue siendo para mí uno de los mayores aciertos de esta historia, en especial el poder leerla a partir de las distintas perspectivas, de manera que pasamos de un personaje y un lugar a otro totalmente diferente en cada capítulo.

Algo que me mantuvo intrigada fue el misterio alrededor de la ciudad enterrada y el descubrimiento sobre los orígenes del tronconjuro, que es la madera mágica utilizada para crear estas naves “con vida propia”. ¡Y vaya que tienen vida! ¡Si hasta pareciera que coquetean con los humanos!

Por último, tengo que admitir que cuando vi el grueso de este libro volví a tener miedo. No sabía a qué me iba a enfrentar o si me iba a gustar o no, pues al ser el libro de en medio tenía miedo de que fuera bastante plano para reservar lo mejor para el final. No obstante, este libro resultó toda una revelación: no es que ocurran cosas inesperadas a diestra y siniestra, pero todo el tiempo hay acción y toma de decisiones que enriquecen la historia y nos van llevando, revelando unos misterios y planteando otros, de forma que cuando te das cuenta has devorado prácticamente la novela y estás ansioso por saber en qué terminará todo.

Lo mejor sin duda son las últimas cien páginas aproximadamente, que desencadenan en un final que te hará correr a buscar el tercer libro.

Trilogía: Las leyes del Mar
1.       Las naves de la magia
2.       Las naves de la locura
3.       Las naves del destino

Calificación que le doy:


6 comentarios:

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